Uso de contracepción hormonal

En los años 60 apareció por primera vez un preparado hormonal combinado estrógeno progestágeno, que utilizado de una manera cíclica era capaz de inhibir la ovulación en la mujer y permitía por tanto a las mujeres planificar sus embarazos de una forma cómoda.


Las primeras dosis hormonales que contenían los compuestos eran altísimas y producían muchos efectos secundarios como las alteraciones en la coagulación, en el metabolismo lipídico, tromboembolismos venosos , cambios en el peso corporal y retención de líquidos entre otros. Aún así rápidamente gozaron de gran difusión y su uso se generalizó. El estrógeno utilizado era el etinil estradiol a dosis iniciales de hasta 150 microgramos por comprimido.

Desde los inicios se tuvo claro reducir la dosis de los compuestos para minimizar los efectos secundarios utilizando cada vez dosis más pequeñas de etinil estradiol y sintetizando nuevos progestágenos con los que reducir  los efectos adversos sin perder efectividad.

Hoy dia de los 150 micro gramos se han pasado a compuestos de tan sólo 15 microgramos de etinil estradiol y recientemente se ha podido sintetizar y se utiliza estradiol idéntico al natural y por primera vez activo vía oral .En cuanto a los gestágenos , el verdadero inhibidor de la ovulación, han evolucionado de una manera más intensa existiendo en la actualidad múltiples compuestos que se han ido clasificando en de 1º generación , segunda , tercera etc.

Se sabe desde el principio que los contraceptivos hormonales aumentan el riesgo de tromboembolismo venoso en la población femenina. Existen estudios que cifran el riesgo de las mujeres en general (Danesas) de sufrir un proceso tromboembólico en torno al 2,1 por cada 10.000 y que el uso de contracepción hormonal lo eleva a una media del 6 por cada 10.000 mujeres (es decir un 0,006%). Aunque es ahora cuando los medios de comunicación inciden en ello, este es un dato conocido desde siempre y está debidamente reseñado en todos los prospectos de efectos adversos de los preparados.

Los distintos preparados tienen mayor o menor riesgo tromboembólico debido a la “estrogenicidad” del compuesto. Esta estrogenicidad viene marcada fundamentalmente por el estrógeno y es dosis dependiente, pero también en cierta medida por la modulación del progestágeno.

Cuando el etinil estradiol era el único componente estrogénico de los contraceptivos se buscó la dosis más bajas para minimizar el riesgo de trombosis. Hay preparados de hasta 15 microgramos. Ahora que se comercializan estradioles sintéticos idénticos al femenino, y con menos efectos a nivel de su paso hepático se espera reducir más aún esos riesgos (con menos “estrogenicidad”).

Pero también los distintos preparados progestagénicos tienen distintas capacidades de aumentar o disminuir la estrogenicidad del compuesto. Hasta el día de hoy se considera el más seguro el levonogestrel y los estudios de riesgo tromboembólico de los nuevos preparados se hacen en comparación con él, pero están apareciendo nuevos preparados que parecen ofrecer al menos una seguridad similar minimizando otros efectos secundarios.

Podríamos con todo este desarrollo pensar que entonces sólo se debería aconsejar un compuesto y nada más lejos de la realidad. Los diferentes compuestos mantiene diferentes propiedades que se aconsejan a perfiles diferentes de pacientes. Así algunos son más efectivos como antiandrógenos, en pacientes con problemas de aumento de vello o acné intenso, algunos controlan mejor el ciclo, en pacientes con alteraciones en los sangrados, algunos proporciona más carga hormonal, necesario en pacientes más jóvenes, algunos retienen menos líquido y en algún otro tendremos que elegirlo por la mayor seguridad en pacientes de más edad.

Hoy día está existiendo mucha polémica con la retirada de financiación o cambio de indicación de algunos preparados. Y esto ocurre más desde que temas médicos se discuten en foros periodísticos muchas veces sin la profesionalidad y el rigor necesarios, con una falta de profundidad en conocimientos médicos que conlleva alarmas y malos entendidos.

En resumen podemos decir que los contraceptivos anovulatorios en el mercado son seguros, que tienen diferentes perfiles para diferentes perfiles de pacientes y que como todos los fármacos tienen efectos adversos conocidos que precisan su control y seguimiento.

Podemos plantear que los efectos beneficiosos son mucho mayores que los adversos pues las complicaciones y efectos secundarios del manejo de embarazos no deseados es mucho mayor. Además los contraceptivos presentan otros beneficios añadidos no menores como son la regulación hormonal y de ciclo menstrual, la regulación y minimizar los sangrados menstruales, la regulación de los hiperandrogenismos y sus efectos y la protección contra el cáncer de ovario y de endometrio, y que esa protección además permanece varios años después de suspender el fármaco. Por supuesto en contra de las creencias populares no afecta a la fertilidad posterior de la paciente de una manera directa.

Nuestro consejo es poner en manos de especialistas la indicación y seguimiento de estos fármacos para que elijan, teniendo en cuenta por supuesto el criterio de la paciente, la mejor opción. El especialista además valorará especialmente los factores de riesgo  individuales de cada paciente que hagan aconsejable la elección de uno u otro preparado o incluso estimará la necesidad de contraindicarlo o suspenderlo si el riesgo se considera elevado.

Consulta con tú especialista, manifiéstale tus preferencias y sigue los controles necesarios.

Artículo escrito por Dr.R.Zambrano. Jefe de Equipo Namunvida.
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