NUESTRAS DEFENSAS NATURALES FRENTE AL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

NUESTRAS DEFENSAS NATURALES FRENTE AL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

Flora o microbiota vaginal

En la vulva y en la vagina habitan tantos gérmenes como en el resto del cuerpo, con sus peculiaridades. En cada región se establece una comunidad microbiológica aprovechando el nicho o hábitat. En el caso concreto de la vagina hay múltiples especies (bacterias, virus, hongos y más) y son fundamentales para la salud vaginal.

En 1892, Doderlein apuntó la idea de una microflora vaginal homogénea y consistente principalmente de bacilos gram positivos (bacilos de Doderlein) que más tarde  se identificaron como lactobacilos. Esta microflora es un ecosistema polimicrobiano dinámico modulado por multitud de factores del hospedador y ambientales tales como el ciclo menstrual, métodos anticonceptivos, productos menstruales o enfermedades de transmisión sexual. Son clave los lactobacilos. Los estrógenos promueven el depósito de glucógeno en el epitelio vaginal lo que da un sustrato para el crecimiento de lactobacilos y estos a su vez producen la fermentación y bajan el pH de la vagina con lo que crece la flora fisiológica acidotolerante.

En las mujeres sanas predominan, pues, los gérmenes productores de ácido láctico, pero cada vagina es un mundo, tanto en lo individual como en lo colectivo (referente a grupo étnico). 

El cuello del útero se coloniza de virus del papiloma humano en cuanto la mujer tiene relaciones sexuales con penetración vaginal. 

Virus del papiloma humano (HPV)

Los virus del papiloma humano infectan piel y mucosas y en la mayoría de los casos no producen ni signos ni síntomas. Los virus se integran en el núcleo y emplean los recursos celulares para reproducirse. 

En algunas personas, determinados tipos de virus del papiloma producen lesiones benignas como verrugas (en piel en general, o en zona genital) y otros tipos de virus del papiloma provocan lesiones malignas (cáncer).

Respecto a la vagina y su ecología, lo normal es el contagio por la actividad sexual, por la penetración del pene. El preservativo disminuye pero no evita el contagio, pues el virus está en la piel, no en el semen.

De los 120 tipos de virus del papiloma humano, aproximadamente 40 son capaces de infectar la mucosa anogenital, y 4 tienen gran poder oncogénico (tipos 16,18, 31 y 45).

Los virus del papiloma humano infectan las células basales del epitelio de ectocervix (la parte del cuello del útero que cierra por arriba la vagina), especialmente cuando esta zona sufre traumatismos físicos durante el coito

Las células infectadas del cuello del útero desarrollan anticuerpos que eliminan los virus en casi todas las mujeres. Antes de lograrlo, los virus utilizan los mecanismos celulares para su replicación y al ser eliminados por la superficie del cuello del útero provocan el contagio por vía sexual.

En algunos casos los virus con poder oncogénico se mantienen en las células infectadas lo que a largo plazo puede generar su cambio a células cancerosas que crecen lentamente hasta provocar cáncer de cuello de útero.

 

Defensa natural

Las propiedades de la microbiota vaginal  permite colonizar la mucosa e impedir el establecimiento o la proliferación excesiva de microorganismos potencialmente patógenos. Además, cuellos uterinos bien epitelizados y sin inflamación, ofrecerían un terreno muy poco adecuado para la colonización integradora – y por lo tanto con potencial oncogénico –  del virus del papiloma.

Nuevas evidencias indican que:

  1. La Microbiota Vaginal de las mujeres VPH-positivo tiene una composición diferente y es más diversa que la de las mujeres VPH-negativo.
  2. La Microbiota Vaginal tiene un papel funcional (protector o perjudicial) en la adquisición y la persistencia del HPV, y en consecuencia en el desarrollo del cáncer del cérvix
  3. Es plausible que la composición de la Microbiota Vaginal influencie la respuesta inmunitaria innata del huésped: Algunas especies de la microbiota vaginal son posibles agentes modificadores del perfil inmunológico del microambiante cervical  provocando inmunosupresión local .

Por lo tanto, una microbiota vaginal alterada puede ser un factor de riesgo para la presencia del VPH, por lo que reequilibrar/normalizar la microbiota e incrementar la presencia de lactobacilos puede ayudar a producir un microambiente más hóstil para el VPH y así más fácilmente aclarado .

  Si presentas infecciones vaginales de repetición consulta con tu ginecólogo, no solo es necesario normalizar el microambiente vaginal para mejorar los síntomas y la calidad de vida, sino que ayudará a disminuir tu riesgo futuro de problemas asociados al virus del papiloma.

 

Artículo escrito por Dra. Romero Fernández  para Namunvida

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